lunes, 8 de diciembre de 2025
domingo, 7 de diciembre de 2025
Navidad 2025 - Asociación de Belenistas de Sevilla
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ASOCIACIÓN DE BELENISTAS DE SEVILLA - 2025
David Caro Aguilera
Hoy ha sido presentado en la sede sevillana de la Fundación Cajasol el cartel de la Navidad de Sevilla 2025, un encargo de la Asociación de Belenistas de Sevilla al artista David Caro Aguilera.
La obra, que lleva por título "El regalo es Sevilla", es una profunda meditación plástica sobre la Natividad, vista a través del prisma de la propia ciudad. La pieza, realizada en acrílico sobre lienzo, se centra compositivamente en un grupo escultórico, la Sagrada Familia, que el autor toma del Belén gótico más antiguo de la ciudad, situado en la Portada del Nacimiento de la Catedral. Estas figuras, bañadas en un intenso azul y con un acabado que recuerda a la piedra o la madera tallada se proyectan hacia el espectador en un primer plano de gran fuerza. La elección estética de la composición y los paños de las figuras está inspirada en la Hermandad de Santa Marta, estableciendo un nexo temático y teológico entre el nacimiento y la futura Pasión y Muerte de Cristo, simbolizado sutilmente por la rosa roja a los pies del Niño.
El artista traslada el concepto tradicional de la ofrenda de los Reyes Magos, oro, incienso y mirra, a un homenaje directo a los símbolos patrimoniales de Sevilla, proponiendo que el "regalo" de la ciudad al Niño es la ciudad misma. El oro de Melchor se materializa en la Torre del Oro, representada con un color dorado que resalta sobre el lienzo. El incienso de Gaspar se transforma en un imponente incensario cerámico, inspirado en los remates regionalistas de la Plaza de España. Finalmente, la mirra de Baltasar se presenta como el cofre cantonero de la Cruz del Señor del Gran Poder, un elemento que vincula el nacimiento con la Semana Santa, reforzando la dicotomía vida-muerte mencionada. Esta reinterpretación iconográfica no solo dota a la obra de una fuerte identidad sevillana, sino que también establece un diálogo entre lo sagrado y lo popular, entre la historia del arte y la devoción contemporánea.
sábado, 6 de diciembre de 2025
Leyendas de Sevilla - 23 El Voto de Sangre
EL VOTO DE SANGRE
Corría el año 1615 en la bulliciosa Sevilla, la metrópolis del Nuevo Mundo. La ciudad olía a incienso y azahar, pero también a pólvora de los debates teológicos que incendiaban las calles y los púlpitos. La cuestión no era menor: ¿Había nacido la Virgen María libre de pecado original (Inmaculada), o no?
"Se cuenta otra leyenda con idéntico nombre, ligada al trágico destino de don Fadrique, asesinado en la Sala de los Azulejos del Alcázar de Sevilla por su propio hermano, el rey Pedro I. La memoria del crimen quedó sellada para siempre en la mancha de sangre que, según dicen, jamás pudo borrarse de aquellos azulejos."
Para la Iglesia universal, aquello era un misterio sin resolver, un debate abierto entre dominicos (que defendían la concepción natural) y franciscanos (defensores acérrimos de la pureza de María desde el primer instante). Pero para Sevilla, la ciudad mariana por excelencia, la duda era una ofensa.
En el convento de San Francisco, epicentro de la devoción concepcionista, Fray Juan de la Piedad, un orador fogoso y respetado por la plebe, predicaba con ardor. "¡Sevilla no consentirá que se mancille el honor de la Madre de Dios!", clamaba ante una multitud enfervorecida.
La tensión alcanzó su punto álgido cuando ciertos predicadores forasteros se atrevieron a cuestionar públicamente el sentir de la ciudad. El pueblo se levantó en cólera. No se trataba de una disputa de libros, sino de un asunto de honor, de fe visceral. Se dice que en la Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla, una de las más antiguas, sus hermanos mayores, hombres curtidos y serios, tomaron una decisión trascendental.
La tensión alcanzó su punto álgido cuando ciertos predicadores forasteros se atrevieron a cuestionar públicamente el sentir de la ciudad. El pueblo se levantó en cólera. No se trataba de una disputa de libros, sino de un asunto de honor, de fe visceral. Se dice que en la Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla, una de las más antiguas, sus hermanos mayores, hombres curtidos y serios, tomaron una decisión trascendental.
Se reunieron en el interior de su capilla. Debían sellar su creencia con un juramento inquebrantable. Pusieron sobre la mesa los Evangelios y un cirio encendido. Uno a uno, con la mano sobre la sagrada escritura, pronunciaron un juramento que pasaría a la historia como el "Voto de Sangre": "Hacemos voto y juramento solemne de creer, defender y enseñar la Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen María, y estamos prontos a dar la vida y derramar hasta la última gota de nuestra sangre por esta verdad."
El juramento no se limitó a una sola hermandad. Cientos de cofradías, gremios y la propia Universidad de Maese Rodrigo de Osuna se sumaron al voto. El juramento de "dar la vida y derramar la sangre" no era metafórico: estaban dispuestos a batirse en duelo o a enfrentarse a las autoridades eclesiásticas si intentaban prohibirles su creencia.
El juramento no se limitó a una sola hermandad. Cientos de cofradías, gremios y la propia Universidad de Maese Rodrigo de Osuna se sumaron al voto. El juramento de "dar la vida y derramar la sangre" no era metafórico: estaban dispuestos a batirse en duelo o a enfrentarse a las autoridades eclesiásticas si intentaban prohibirles su creencia.
La presión sevillana fue tal que el rey Felipe III intervino, rogando al Papa que zanjara la disputa para pacificar la ciudad más rica de su imperio.
Aunque el dogma tardaría aún dos siglos más en ser proclamado oficialmente por el Papa Pío IX en 1854, Sevilla ya había ganado su batalla moral.
El "Voto de Sangre" se convirtió en el símbolo eterno de una ciudad que puso su fe y su honor por delante de todo, sellando para siempre su identidad como la "Ciudad de María Santísima"
Aunque el dogma tardaría aún dos siglos más en ser proclamado oficialmente por el Papa Pío IX en 1854, Sevilla ya había ganado su batalla moral.
El "Voto de Sangre" se convirtió en el símbolo eterno de una ciudad que puso su fe y su honor por delante de todo, sellando para siempre su identidad como la "Ciudad de María Santísima"
viernes, 5 de diciembre de 2025
Navidad 2025 - Mairena del Aljarafe (Programación)
Esta es la programación publicada por el Ayuntamiento de Mairena del Aljarafe para las fiestas navideñas 2025-6. En previsión de que algún evento pueda ser modificado o suspendido les ofrecemos enlaces a los Organismos responsables de este programa.
NAVIDAD 2025 - MAIRENA DEL ALJARAFE
NAVIDAD 2025 - PROGRAMACIÓN (Pulse para ampliar)
MAIRENA DEL ALJARAFE
ENLACES
Navidad 2025 - San Juan de Aznalfarache (Programación)
El Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache ha publicado la programación prevista para las fiestas navideñas. En los enlaces adjuntos se puede consultar cualquier posible modificación o suspensión de las actividades propuestas.
ENLACES
jueves, 4 de diciembre de 2025
Publicidad 1935 - Superfosfatos Río Tinto (Huelva)

SUPERFOSFATOS RÍO TINTO - 1935
Productos Químicos de Huelva S. A.
Este cartel anuncia los Superfosfatos Marca Rio Tinto, un tipo de fertilizante químico altamente demandado en la agricultura de la época para garantizar la calidad y abundancia de las cosechas. Este producto químico esencial se destinaba a la mejora de la productividad del campo, siendo fundamental en el contexto de desarrollo agrícola de principios y mediados del siglo XX.
La producción de este abono corría a cargo de la Sociedad Española de Productos Químicos de Huelva, S.A., una filial creada por la histórica Rio Tinto Company Limited, la gran empresa minera británica que explotaba los yacimientos onubenses. La fabricación se llevaba a cabo en sus instalaciones ubicadas en Huelva, tal como se destaca en el cartel. Para la comercialización y venta, la compañía se apoyaba en la Sociedad Anónima CROS, una de las mayores corporaciones de la industria química en España, que se encargaba de la distribución del producto a nivel nacional.
La composición visual del cartel está dominada por una escena bucólica y optimista en el campo, con una pareja central de jóvenes campesinos. Portan en sus brazos gavillas doradas, que simbolizan la riqueza y el fruto del trabajo. En un segundo plano, se observan otros trabajadores en plena labor de siega en un campo soleado, con el fondo del paisaje rural, todo ello enmarcado por el logotipo del producto impreso en un saco a pie de imagen, el cual contiene los detalles de la empresa productora y el distribuidor.
El estilo de la obra se inscribe en la ilustración publicitaria realista y costumbrista de la década de 1930, un periodo en el que la publicidad industrial española utilizaba la litografía a color para crear mensajes claros y directos. El cartel emplea una paleta de colores cálidos y terrosos que evocan la vitalidad del campo y la tierra fértil, asociando el producto químico a la imagen de la prosperidad agrícola tradicional, un método persuasivo muy eficaz en la comunicación visual de esa época.
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