
SEMANA SANTA 1945 - CÓRDOBA
Estudios Herreros
El origen de la cartelería moderna de la Semana Santa de Córdoba constituye un capítulo fascinante dentro del patrimonio gráfico andaluz. Aunque la serie oficial comenzó en 1944 con una obra de José Ojeda, hoy perdida, es el cartel de 1945 el que adquiere un valor excepcional al ser el testimonio más antiguo conservado de aquella etapa. Ese año, la Agrupación de Cofradías confió el encargo a Estudios Herreros, que supo romper con la pintura religiosa más tradicional para proponer un lenguaje visual directo y de gran fuerza comunicativa.
El cartel de 1945 destaca por una composición de notable modernidad para su tiempo. En primer plano, un nazareno de hábito claro avanza con una bocina sobre el hombro, convertido en protagonista absoluto gracias al uso de planos contundentes y un dibujo de trazo firme. La pañoleta que cuelga del instrumento incorpora, con sobria elegancia, el escudo de Córdoba, un detalle que vincula la escena con la ciudad. Tras él, casi suspendido en un espacio simbólico, emerge el rostro de un Cristo crucificado, coronado de espinas y envuelto en una atmósfera de tonos azulados y amarillos que intensifican su dramatismo. Esta superposición de figuras, junto al uso de masas de color planas y contrastes muy marcados, responde plenamente al grafismo de posguerra, un estilo que buscaba claridad, impacto y eficacia comunicativa. La tipografía geométrica, rotunda y perfectamente integrada en la composición, refuerza esa estética moderna que se alejaba del naturalismo pictórico para abrazar un diseño más publicitario, propio de los lenguajes visuales que empezaban a imponerse en España durante los años cuarenta. Detrás de aquel estudio se encontraba Marcelino Herreros, uno de los profesionales más activos de la Córdoba de la época y autor también del cartel de la Feria de la Salud de 1944 y del cartel oficial de la Semana Santa de 1947. Su estilo, basado en composiciones limpias, color sólido y una tipografía contundente, marcó una transición decisiva hacia una comunicación visual más actual y eficaz, dejando una huella inconfundible en el patrimonio gráfico cordobés de mediados del siglo XX.



