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miércoles, 3 de diciembre de 2025

Inmaculada Concepción (Martínez Montañés) - 1629/31

Inmaculada (La Cieguecita) - 1629-31 - Juan Martínez Montañés - Catedral de SevillaInmaculada (La Cieguecita) - 1629-31 - Juan Martínez Montañés - Catedral de Sevilla
INMACULADA CONCEPCIÓN (LA CIEGUECITA) - 1629/31
Juan Martínez Montañés
Madera de cedro policromada - 1.64 m de altura
Catedral de Sevilla

    La Inmaculada Concepción de la Catedral de Sevilla, conocida popularmente como "La Cieguecita", es la obra culmen de la escultura mariana sevillana y un arquetipo de la imaginería barroca. Fue tallada entre 1629 y 1631 por Juan Martínez Montañés para la capilla de la Concepción Grande, aunque actualmente se encuentra en la Capilla de la Inmaculada. La advocación de la Inmaculada Concepción tenía una profunda relevancia en Sevilla, ciudad que fue la principal defensora de este dogma, lo que impulsó el encargo de esta imagen. Su apelativo "La Cieguecita" proviene de la característica disposición de sus ojos: la mirada baja y los párpados casi cerrados, gesto que simboliza la humildad, la castidad y el recogimiento espiritual que, según la teología de la época, correspondían a la Virgen María en el momento de su concepción inmaculada. 
    La imagen representa a la Virgen niña con una serenidad y un equilibrio clásico que la distinguen de otras obras barrocas más dramáticas. Martínez Montañés, junto con Francisco Pacheco (encargado de la policromía), logró una figura de belleza idealizada, que se alza sobre una peana de querubines que sujetan el cuarto creciente lunar. El cuerpo, envuelto en un manto y una túnica con un rico estofado, presenta un contrapposto suave, dotándola de una gracia etérea y atemporal. Por su perfección técnica, su profundo significado religioso en el contexto sevillano y su influencia en imagineros posteriores, "La Cieguecita" es considerada la piedra angular de la iconografía inmaculista en el arte español.
   Su autor, Juan Martínez Montañés (Alcalá la Real, 1568 - Sevilla, 1649), es apodado el "Dios de la Madera" por su extraordinaria habilidad en la talla. Montañés fue la figura dominante de la imaginería andaluza del siglo XVII, estableciendo un taller en Sevilla que se convirtió en el principal centro de producción escultórica de la época. Su estilo se caracteriza por la perfección técnica, la belleza serena y la contención expresiva, diferenciándose del naturalismo a veces crudo de la escuela castellana. Además de "La Cieguecita", otras obras fundamentales de su legado incluyen el Cristo de la Clemencia y el San Jerónimo penitente, consolidándolo como el maestro que elevó la escultura de madera a su máximo esplendor clásico dentro del Barroco.

jueves, 2 de octubre de 2025

Leyendas de Sevilla - 20 El lagarto de la Catedral

EL LAGARTO DE LA CATEDRAL

    En el corazón de la Catedral de Sevilla, donde la piedra gótica se funde con ecos mudéjares, cuelga una figura insólita que ha despertado la curiosidad de generaciones: un cocodrilo de madera, suspendido en la entrada al Patio de los Naranjos. No es una talla cualquiera, sino el vestigio de una leyenda que mezcla diplomacia medieval, exotismo oriental y el imaginario sevillano.

Catedral de Sevilla - Puerta del Lagarto
PUERTA DEL LAGARTO - CATEDRAL DE SEVILLA

     
Corría el año 1260 cuando la corte de Castilla recibió una embajada insólita procedente del lejano Egipto. El sultán, deseoso de estrechar lazos con el reino de Alfonso X el Sabio, había enviado emisarios con una propuesta tan audaz como inesperada: solicitar la mano de la infanta Berenguela, hija del monarca castellano. La petición no llegaba sola. Como muestra de su poderío, riqueza y exotismo, el sultán mandó una serie de presentes que dejaron boquiabiertos a los sevillanos: un cocodrilo vivo capturado en las aguas del Nilo, una jirafa domesticada que caminaba con elegancia por las calles de la ciudad, un imponente colmillo de elefante tallado con inscripciones, y una vara ceremonial de gran valor simbólico. Sevilla, que ya por entonces era un crisol de culturas y un hervidero de influencias orientales, cristianas y andalusíes, se convirtió por unos días en escenario de un espectáculo casi mítico. La llegada de aquellos animales, nunca antes vistos por la mayoría de la población, causó tal impresión que se convirtió en tema de conversación en plazas, palacios y tabernas.

Comitiva del Sultán de Egipto a Sevilla (siglo XIII)
EMBAJADA DEL SULTÁN DE EGIPTO A LA CORTE DE ALFONSO X EL SABIO

     
A pesar del asombro general y del respeto que inspiraban los regalos, la propuesta matrimonial fue finalmente rechazada. Según la versión más difundida por los cronistas, la negativa no se debió a cuestiones políticas ni diplomáticas, sino a una razón más íntima y espiritual: la infanta Berenguela, profundamente devota y educada en la fe cristiana, no quiso comprometerse con un príncipe musulmán. Su decisión, firme y serena, la llevó años más tarde a tomar los hábitos en el Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, en Burgos, donde vivió consagrada a la vida religiosa.
    Para evitar que el rechazo se interpretara como una ofensa o una humillación, Alfonso X respondió con cortesía y tacto. Envió una carta diplomática al sultán, acompañada de obsequios cuidadosamente seleccionados, en señal de respeto y agradecimiento. Mientras tanto, los animales exóticos permanecieron en Sevilla, convertidos en curiosidades vivas que alimentaban la imaginación popular. El cocodrilo, tras morir, fue cuidadosamente disecado y colocado en la Catedral, donde aún hoy puede verse, suspendido como testimonio de aquel episodio singular. Junto a él se exhibieron el freno de la jirafa, el colmillo de elefante y, tiempo después, la vara que portó el embajador castellano en su viaje a Egipto para declinar la propuesta. Estos objetos, cargados de historia y leyenda, se integraron en el imaginario sevillano como símbolos de una época en la que las fronteras entre lo real y lo fabuloso eran tan porosas como las murallas de la ciudad.

Berenguela de Castilla (Sevilla, 6 de diciembre de 1253-Guadalajara, 1300)
DOÑA BERENGUELA DE CASTILLA

    Más allá de su valor anecdótico, el lagarto se ha convertido en símbolo de la memoria sevillana: un recordatorio de los vínculos entre mundos lejanos, de la capacidad de la ciudad para absorber lo extraordinario y convertirlo en parte de su identidad. Algunos estudios sugieren que su presencia pudo tener una función práctica, ahuyentar aves del templo, pero la leyenda ha prevalecido sobre la lógica.          El lagarto no ruge, no se mueve, pero sigue contando su historia a quien se detiene a mirar. Y en Sevilla, donde la piedra habla y las leyendas respiran, eso basta.

domingo, 11 de mayo de 2025

Filatelia - Autogiro La Cierva (1935)

1935 - Autogiro La Cierva - Sello
AUTOGIRO LA CIERVA
Sello emitido en Junio de 1935

 1938 - Autogiro La Cierva - Sello
AUTOGIRO LA CIERVA
Sello emitido en 1938 (Ejemplar sin dentar)

    En 1935 fue puesto en circulación un sello con valor facial de 2 pesetas dedicado al diseño de autogiro La Cierva en vuelo sobre Sevilla. En 1938 se realizó una nueva edición, con el mismo valor, que se diferencia de la anterior en que el cielo aparece totalmente rayado (el ejemplar de la foto está sin dentar pero en la emisión los sellos figuran con el mismo dentado de la edición de 1935).
    El autogiro de Juan de la Cierva realizó su primer vuelo el 9 de enero de 1923 en el aeródromo de Getafe (Madrid). El 24 de febrero de 1934 tuvo su primer aterrizaje en el aeródromo de Tablada donde llegó a la una y cinco de la tarde procedente de Daimiel y con una parada intermedia en Córdoba.
    Llegó a Sevilla pilotado por su inventor, Juan de la Cierva, al que acompañaba su esposa. Fue recibido por autoridades y numeroso público en Tablada y por la tarde se le rindió homenaje en el Ayuntamiento y le fue ofrecida una cena en el Hotel Cristina a cargo del Aeroclub hispalense.
    El autogiro en que el ingeniero de la Cierva llegó a Sevilla llevaba la matrícula G-AC10.

DATOS TÉCNICOS DE LA EMISIÓN
– Motivo: Diseño de autogiro La Cierva volando sobre Sevilla
– Grabado: José López Sánchez-Toda
– Fecha de emisión: Junio 1935
– Procedimiento de Impresión: Calcografía
– Papel: Blanco y goma blanca
– Tamaño del sello: 26 x 32 mm (horizontal)
– Dentado del sello: 11 ¼ de peine
– Efectos en pliego: 100 sellos
– Valor postal del sello: 2 pesetas
– Validez: hasta 31 julio 1937 ó 31 marzo 1939, según poblaciones 

sábado, 7 de diciembre de 2024

Francisco Pacheco y la Inmaculada Concepción

    Francisco Pacheco (Sanlúcar de Barrameda, 1564 - Sevilla, 1644) fue un pintor y tratadista de arte español, del periodo manierista. Su verdadero nombre era Francisco Pérez del Río. 
    Siendo adolescente se trasladó a Sevilla donde su tío, Francisco Pacheco, ejercía como canónigo de la Catedral. Adoptó el nombre de su tío y comenzó su formación artística en el taller del poco conocido pintor sevillano Luis Fernández. Finalizó su formación en 1585 y obtuvo el título de pintor, estableciendo su propio taller en Sevilla. 
    En 1594, contrajo matrimonio con María Ruiz de Páramo, lo que marcó el inicio de una etapa de consolidación en su carrera artística. Gracias a sus buenas relaciones con el clero, la nobleza y los poderes de la ciudad, logró una amplia y selecta clientela. Al comenzar el siglo XVII, Alonso Cano se había consolidado como el principal pintor de Sevilla. En 1610, emprendió un viaje a Madrid donde permaneció hasta 1611, relacionándose con otros pintores de la época como El Greco. Ese mismo año, Diego Velázquez se unió a su taller como aprendiz. 
    Durante este periodo, Francisco Pacheco acumuló importantes cargos y títulos que elevaron su estatus social, incluyendo el título gremial de "veedor del oficio de la pintura" y el de "veedor de pinturas sagradas", otorgado por el Tribunal de la Inquisición. Pacheco reunió a un círculo de poetas y eruditos en una especie de academia neoplatónica, donde se buscaban apoyos para ennoblecer el arte de la pintura. En 1626, comenzó su declive como pintor ante la llegada a Sevilla de Francisco de Zurbarán y Francisco Herrera el Viejo, pintores de gran calidad y prestigio. 
    Escribió el "Libro de los retratos", que recogía casi setenta retratos de personajes importantes, acompañados de breves semblanzas biográficas. En sus últimos años, redactó un tratado artístico titulado "Arte de la Pintura", que concluyó en 1641 y fue publicado póstumamente en 1649, considerado uno de los mejores tratados artísticos del barroco español. 
    Entre su extensa obra pictórica presentamos cinco cuadros correspondientes a la temática de la Inmaculada Concepción.

Inmaculada - 1610 - 141x100 cm - Francisco Pacheco - Palacio Arzobispal de Sevilla 
INMACULADA CONCEPCIÓN - 1610
Francisco Pacheco
Palacio Arzobispal - SEVILLA

    La Inmaculada que se conserva en el Palacio Arzobispal de Sevilla es la más antigua y sencilla de la Inmaculadas pintadas por Pacheco. Sigue las normas que él mismo detalla en su "Arte de la Pintura" de cómo se debía pintar a la Virgen Inmaculada Concepción: " A se de pintar, pues, en este aseadísimo Misterio esta señora en la flor de la edad, de doze a treze años, hermosísima niña, lindos y graves ojos, nariz y boca perfectísima y rosadas mexillas, los bellísimos cabellos tendidos de color de oro, en fin cuanto fuese posible humano pinzel". Es una tradición reconocida que Francisco Pacheco usaba a su hija Juana como modelo para sus representaciones de la Inmaculada Concepción.  

Inmaculada con Bernardo de Toro - 1619 - Francisco Pacheco - 131x108 cm - Colección de don Miguel Granados
LA INMACULADA CON BERNARDO DE TORO - 1619
Francisco Pacheco
Colección Granados - MADRID

    La Congregación de la Granada de Sevilla no fue únicamente un evento religioso sino también uno de los fenómenos sociológicos e ideológicos más significativos en la España moderna. Fundamentó su ideología y acciones durante un siglo en la defensa de la igualdad social contra la discriminación que sufría un gran número de individuos, muchos de ellos descendientes de judeoconversos.
    En esta obra aparece junto a la Inmaculada la figura del último líder de la Congregación, Bernardo de Toro (1570-1643).

La Inmaculada con Miguel del Cid - 1619 - 106x110 cm - Óleo sobre lienzo - Francisco Pacheco - Catedral de Sevilla
LA INMACULADA CON MIGUEL DEL CID - 1619
Francisco Pacheco
Catedral de Sevilla

    Esta obra de Pacheco estuvo colocada en la Sacristía de los Cálices de la Catedral de Sevilla y nos presenta a la Inmaculada Concepción acompañada de Miguel Cid.
    Miguel Cid (Sevilla, 1550-1615) fue un poeta autor de temas religiosos que participó en las justas poéticas que tuvieron lugar en Sevilla a finales del siglo XVI y principios del XVII. Miguel de Cervantes, en su obra "Viaje al Parnaso" le llamó el Poeta Santo por la devoción expresada en sus versos. Perteneció a la Congregación de la Granada de Sevilla.

La Inmaculada con Mateo Vázquez de Leca -  1621 - Francisco Pacheco - Colección del Marqués de la Reunión
LA INMACULADA CON MATEO VÁZQUEZ DE LECA - 1621
Francisco Pacheco
Colección del Marqués de la Reunión de Nueva España

    En esta obra de Francisco Pacheco, se muestra a la Inmaculada al lado de uno de los más incansables defensores de la causa inmaculista, el Arcediano de Carmona, Mateo Vázquez de Leca.
    Vázquez de Leca, desde su juventud, disfrutó de una vasta fortuna y una destacada posición social en la Sevilla del Siglo de Oro. A pesar de un comienzo de vida algo disoluto, una visión en la que la muerte se le presentó como una hermosa mujer marcó un cambio drástico en su existencia. Con la guía de Fernando de Mata, su director espiritual, se convirtió en un ferviente defensor de la Inmaculada Concepción. Utilizó su riqueza para financiar tanto la primera impresión de las coplas de Miguel del Cid como la expedición a Roma junto a Bernardo del Toro, enviados por el Arzobispo de Sevilla, Don Pedro de Castro, para pedir en nombre del rey Felipe III a Su Santidad Paulo V que apoyara dicha doctrina. La satisfacción llegó con el decreto pontificio "Sanctissimus Dominus noster" del 31 de agosto de 1617, que establecía que "nadie se permita afirmar públicamente, en sermones, lecciones, conclusiones u otros actos de cualquier índole, que la Santísima Virgen fue concebida en pecado original", hasta que el Papa o la Santa Sede lo definieran o derogaran.


La Inmaculada - 1624 - Francisco Pacheco -  Parroquia de San Lorenzo de Sevilla
LA INMACULADA CONCEPCIÓN - 1624
Francisco Pacheco
Parroquia de San Lorenzo - SEVILLA

    Entre las obras de la Inmaculada de Francisco Pacheco que se encuentran en Sevilla, destaca por su singular belleza la conservada en la Capilla del Bautismo de la Parroquia de San Lorenzo. Firmada y datada por el artista como F.P. 1624, sus dimensiones (305 x 195 cm) la convierten en una de las piezas más relevantes que Pacheco creó sobre este tema. Posee un distintivo toque de originalidad: la Trinidad admirando a la Virgen, los ángeles que la circundan, los símbolos de las Letanías Lauretanas presentes en la pintura, y una detallada vista de Sevilla en la parte inferior. El paisaje que muestra la ciudad de Sevilla, con el río dividiendo la zona antigua de la ribera de Triana, es uno de los más completos realizados por Pacheco.

domingo, 10 de noviembre de 2024

XXXI Feria del Belén - Sevilla 2024

Sevilla - Feria del Belén 2024 - Sagrada Familia - Juan Ruiz Soriano - Catedral de Sevilla
XXXI FERIA DEL BELÉN - SEVILLA 2024
Sagrada Familia (1740)
Juan Ruiz Soriano
Catedral de Sevilla

    La Avenida de la Constitución, en el entorno del Archivo de Indias y la Catedral, acoge la XXXI edición de la Feria del Belén, organizada por la Asociación de Comerciantes del Belén de Sevilla  y el Ayuntamiento hispalense. Fue inaugurada ayer, 9 de noviembre, y permanecerá abierta hasta el 23 de diciembre.
    La Feria del Belén es un referente a nivel nacional donde los comerciantes del sector ofrecen al público una amplia gama de productos relacionados con el tradicional belén navideño con las típicas figuritas en diversos estilos y todos los complementos necesarios para el montaje del belén.
    El cartel de este año reproduce el cuadro titulado "Sagrada Familia" que se encuentra en la Catedral de Sevilla y cuya autoría se atribuye actualmente al pintor Juan Ruiz Soriano de Tovar (Higuera de la Sierra, 1701-1763) con la particularidad de que en 2018 aún figuraba como autor, debido a las características de la obra, el ilustre pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo.
    El horario de la Feria del Belén 2024 es el siguiente:
- Lunes a viernes: de 10.30h. a 14.00h. y de 17.00h. a 21.00h.
- Fines de semana y festivos: de 11.00h. a 14.30h. y de 16.00h. a 21.00

ENLACES

viernes, 1 de enero de 2021

Alejo Fernández - La Adoración de los Reyes Magos (1508/12)

Alejo Fernández - La Adoración de los Reyes Magos - 1508-12 - Catedral de Sevilla
La Adoración de los Magos (Entre 1508 y 1512)
Óleo sobre madera
297 cm x 175 cm
Alejo Fernández
Catedral de Sevilla

      En la Sacristía de los Cálices de la Catedral de Sevilla podemos admirar esta escena de la Adoración de los Magos, una tabla del pintor Alejo Fernández realizada entre 1508 y 1512 que junto a estas otras: el Abrazo de San Joaquín y Santa Ana, el Nacimiento de la Virgen y la Presentación en el templo, del mismo autor, estaban destinadas a cubrir la parte trasera del retablo mayor de la Catedral. Una composición perfecta en la que destaca especialmente la captación de las expresiones de los personajes, según el profesor Enrique Valdivieso. 
      Alejo Fernández (1478-1546) era de origen alemán según los datos que constan en los libros de cuentas de la Catedral hispalense aunque sus apellidos y los de sus progenitores nos hacen suponer que era de ascendencia española. Se tiene constancia de su estancia en Córdoba hacia 1495 y que el año 1509 se trasladó a Sevilla, a instancias del Cabildo de la Catedral, para ocuparse del retablo mayor. Su delicadeza en el tratamiento de las figuras y su dominio del color fueron determinantes para ser considerado uno de los pintores más emblemáticos de la época.

viernes, 25 de diciembre de 2020

Luis de Vargas - Adoración de los Pastores (1555)

Luis de Vargas - Adoración de los Pastores - 1555 - Catedral de Sevilla
ADORACIÓN DE LOS PASTORES - 1555
Luis de Vargas
Catedral de Sevilla

       En la Catedral de Sevilla podemos contemplar una magnífica obra pictórica, el Retablo del Nacimiento, obra de Luis de Vargas (Sevilla, 1505-1567). En la parte central se encuentra la Adoración de los Pastores datada en el año 1555.
      Luis de Vargas formó parte de la Escuela Sevillana a la que aportó el estilo manierista que había estudiado durante sus estancias en Italia. Así, en el Retablo del Nacimiento, realizado tras su segunda estancia en tierras italianas, podemos observar la influencia del erudito Giorgio Vasari en la iconografía, composición, en los tipos físicos e incluso en los gestos.
      El maestro Francisco Pacheco opinaba sobre Luis de Vargas que era "Luz de la pintura y padre dignísimo de ella en esta patria suya, Sevilla"

domingo, 22 de marzo de 2020

Leyendas de Sevilla - 19 Santa Justa y Santa Rufina

SANTA JUSTA Y SANTA RUFINA

Santa Justa - 1665 - Murillo - Meadows Museum (Dallas)SantaRufina - 1665 - Murillo - Meadows Museum (Dallas)
SANTA JUSTA 
Bartolomé Esteban Murillo - 1665
Meadows Museum (Dallas)
SANTA RUFINA 
Bartolomé Esteban Murillo - 1665 
Meadows Museum (Dallas)

      Cuenta la tradición que fue el apóstol Santiago quien trajo el cristianismo a España y organizó en Triana la primera comunidad cristiana de Sevilla a cuyo frente quedó un fiel y aventajado discípulo que alcanzaría la santidad con el nombre de San Pío. Esta primera comunidad, pequeña pero de profundas convicciones, estuvo formada principalmente por personas del gremio de ceramistas y alfareros del arrabal.
      Fue ese el motivo de que al decretarse la persecución de los cristianos por el emperador Diocleciano la mayoría de las víctimas de Sevilla fueron personas pertenecientes a este gremio y, entre ellas, las hermanas Justa y Rufina.

Santas Justa y Rufina - 1666 - Murillo - Museo de Bellas Artes de Sevilla
SANTA JUSTA Y SANTA RUFINA
Bartolomé Esteban Murillo - 1666
Museo de Bellas Artes de Sevilla

      San Isidoro, arzobispo de Sevilla, nos relata este suceso en un escrito que la Iglesia ha declarado rezo oficial para el día de ambas Santas, el 17 de julio, y del que haremos una síntesis de su contenido.
      Justa y Rufina eran dos hermanas virtuosas que ejercían de alfareras en su hogar de Triana. Justa había nacido el año 268 y Rufina el 270. Desde niñas ayudaban en el negocio familiar y con el fruto del trabajo podían vivir de forma sencilla ayudando también a los necesitados. Ambas pertenecían a la pequeña comunidad cristiana del arrabal trianero.

Santas Justa y Rufina - 1817 -Francisco de Goya - Catedral de Sevilla
SANTA JUSTA Y SANTA RUFINA
Francisco de Goya - 1817
Catedral de Sevilla

      En el mes de julio se celebraban las Adonías, una fiesta pagana en honor de Adonis en la que se sacaba en procesión una efigie de Salambó, nombre con el que los fenicios conocían a la diosa romana Venus. El numeroso séquito de oficiantes que acompañaba a la imagen recorría las calles de la ciudad solicitando ofrendas para el culto de la diosa.
      Al llegar al puesto donde Justa y Rufina vendían sus productos se detuvieron para solicitarles una ofrenda a lo que las hermanas se negaron reiteradamente. Entonces, algunas de las oficiantes les volcaron el tenderete provocando la rotura de los objetos de cerámica que vendían. Las hermanas respondieron arrojando al suelo la imagen de la diosa que quedó hecha añicos por estar también hecha de barro cocido.

Figura fenicia de terracota - Museo de Cádiz
FIGURA FENICIA DE TERRACOTA
Probablemente representa a la diosa Venus
Museo de Cádiz

      El escándalo fue mayúsculo en toda Híspalis y llegó hasta el emperador Diocleciano que ordenó al Prefecto de Sevilla la detención de las hermanas para castigarlas y hacerlas renegar de la fe cristiana. Así ambas fueron procesadas y encarceladas pero se negaron a renegar de su fe por lo Diogeniano, Prefecto de Híspalis, las sometió a diversos tormentos cada vez más crueles y dolorosos.
      Primero fue la tortura del potro a la que siguió el garfio de hierro. Las hermanas soportaron el dolor y se mantuvieron en su fe. Tras arrancarles las uñas de manos y pies, les obligaron a ir andando descalzas, atadas a un carro, desde Sevilla hasta Almadén de la Plata, en la Sierra Morena sevillana. Sin fuerzas y con los pies destrozados pero con una inmensa fe llegaron hasta el lugar sin renegar de sus creencias.

Emperador Diocleciano - Escultura florentina del siglo XVII -  Castillo de Vaux-le-Vicomte (Francia)
EMPERADOR DIOCLECIANO
Escultura florentina del siglo XVII  
Castillo de Vaux-le-Vicomte (Francia)

      Volvieron a encarcelarlas, esta vez sin darles agua ni alimento alguno lo que provocó la muerte de Justa el 17 de julio del año 287. Su cadáver fue arrojado a un pozo o fosa del que fue recuperado por el obispo Sabino. Rufina, le hermana menor que había sobrevivido, fue llevada dos días más tarde al anfiteatro para que la devorase un león pero este se mantuvo dócil ante la Santa no causándole daño alguno por lo que Diogeniano ordenó degollar a Rufina y quemar su cuerpo. Los restos y cenizas de la Santa fueron recuperados posteriormente por el obispo Sabino.
      Aquel mismo año de su muerte, Sabino dio sepultura común a los restos de las dos Santas  en un lugar que hoy conocemos como Campo de los Mártires. Justa y Rufina fueron reconocidas como mártires y Santas siendo nombradas Patronas protectoras de Sevilla y Patronas de los alfareros. Sus restos fueron venerados en Sevilla hasta la llegada de los árabes en que fueron escondidos para su protección.

Ara funeraria - Iglesia de San Jorge - Alcalá de los Gazules
ARA FUNERARIA
Iglesia Parroquial de San Jorge  
Alcalá de los Gazules (Cádiz)

      En Alcalá de los Gazules, en la Ermita de los Santos Mártires, hoy desaparecida, el año 1800 se encontraron unos restos que se cree pertenecen a las Santas por figurar su nombre en un ara funeraria hallada en el lugar. Estos restos se encuentran depositados en la actualidad en la Iglesia parroquial de San Jorge en Alcalá de los Gazules. También existen reliquias de las Santas en la localidad zaragozana de Maluenda.

domingo, 13 de enero de 2019

Murillo y su obra en la Catedral de Sevilla

      La Catedral de Sevilla conserva 16 obras de Bartolomé Esteban Murillo. Hay que destacar la estrecha relación del pintor con algunos canónigos de la catedral hispalense como Justino de Neve y Juan Federighi así como con personajes tan relevantes como Miguel de Mañara, que tuvieron gran influencia tanto en su vida espiritual como profesional.

      Las primeras pinturas que realizó Murillo para la Catedral fueron las de San Leandro y San Isidoro. Estos cuadros fueron sufragados por el arcediano de Carmona, Juan Federighi, en 1655.

San Leandro - 1655 - Óleo sobre lienzo - 193x165cm - Murillo - Catedral de Sevilla
San Leandro - Murillo - 1655
Óleo sobre lienzo - 193x165cm.
Catedral de Santa María - Sacristía Mayor - SEVILLA

      San Leandro fue Arzobispo de Sevilla entre el año 578 y el año 600. Está considerado como un gran impulsor del catolicismo en la España visigoda, luchando activamente contra el arrianismo y consiguiendo la conversión del rey visigodo Recaredo. En sus manos sostiene un pliego que alude al dogma de la Trinidad.

San Isidoro - 1655 - Óleo sobre lienzo - 193x165cm - Murillo - Catedral de Sevilla
San Isidoro - Murillo - 1655  
Óleo sobre lienzo - 193x165cm.
Catedral de Santa María - Sacristía Mayor - SEVILLA

      San Isidoro, hermano de San Leandro, le sucedió en el Arzobispado entre el 600 y 636. Teólogo erudito de la España visigoda fue proclamado Doctor de la Iglesia. Combatió con sus escritos la herejía arriana. En el cuadro aparece  concentrado en el estudio de su libro Etimologías, un compendio de fe y moral cristianas.

La Visión de San Antonio de Padua - Bartolomé Esteban Murillo - 1656 - Catedral de Sevilla
La Visión de San Antonio de Padua - 1656  
Óleo sobre lienzo - 560x369cm.
Catedral de Santa María - Capilla de San Antonio - SEVILLA

      Este cuadro fue encargado por la Catedral para la Capilla de San Antonio, lugar donde permanece, y es la obra de mayores dimensiones que realizó Murillo. Destaca por su extraordinaria calidad técnica y descriptiva. Representa un episodio de la vida de San Antonio que, mientras oraba y meditaba, tuvo una visión en que el Niño, rodeado de ángeles, apareció ante él y le abrazaba.

Ángel de la Guarda - 1665-66 - Óleo sobre lienzo - 170x113cm - Murillo - Catedral de Sevilla
Ángel de la Guarda - 1665-66
Óleo sobre lienzo - 170x113cm.
Catedral de Santa María - Altar del Ángel de la Guarda - SEVILLA

      Este Ángel de la Guarda formaba pareja con un Arcángel San Miguel y fueron realizados para el Convento de Capuchinos de Sevilla. Durante la invasión francesa muchas obras de arte fueron expoliadas y el Arcángel San Miguel, junto a otras obras, fue trasladado a Gibraltar para su protección aunque desapareció. El año 1987, tras permanecer probablemente en la colección particular de un ciudadano francés, el cuadro de San Miguel salió a subasta en el mercado de arte siendo adquirido por el Museo de Arte e Historia de Viena.
      Los capuchinos regalaron el Ángel de la Guarda a la Catedral, el año 1814, en agradecimiento a la ayuda recibida tanto para proteger su patrimonio de las huestes francesas como la posterior reconstrucción del convento.

Bautismo de Cristo - 1667 - Óleo sobre lienzo - 283x210cm - Murillo - Catedral de Sevilla
Bautismo de Cristo - 1667 
Óleo sobre lienzo - 283x210cm.
Catedral de Santa María - Capilla de San Antonio - SEVILLA

      Esta pintura fue encargada por la Catedral y colocada en el ático del retablo de San Antonio con el Niño, realizado por Murillo en 1656, con la misión de consolidar el sentido sacramental de la Capilla de San Antonio que servía de capilla bautismal.
      En ella Cristo recibe el bautismo de manos de Juan el Bautista acompañado de ángeles y con la presencia del Espíritu Santo. Destaca esta obra por su excelente calidad técnica y artística.

      Y entramos en la Sala Capitular donde encontramos un conjunto de ocho pinturas de Santos presididas por la Inmaculada Concepción. Fueron encargadas en 1667 y finalizadas en 1668.

Inmaculada Concepción - 1668 - Óleo sobre lienzo - Murillo - Catedral de Sevilla
Inmaculada Concepción - 1668 
Óleo sobre lienzo
Catedral de Santa María - Sala Capitular - SEVILLA

      Estamos ante una de las Inmaculadas más admirables salidas de las manos de Murillo por la delicadeza y belleza de la composición. La Virgen aparece envuelta en un fondo de nubes y rodeada de ángeles. Su mirada y sus manos reflejan una intensa plenitud de gracia y paz.
      La gran altura en que está situada dificulta que los visitantes puedan apreciar la exquisitez técnica, artística y descriptiva que esta obra nos ofrece.

Inmaculada Concepción - 1668 - Óleo sobre lienzo - Murillo - Catedral de Sevilla (2)
Inmaculada Concepción - 1668 
Óleo sobre lienzo
Catedral de Santa María - Sala Capitular - SEVILLA

Murillo 1668 - Catedral de Sevilla (Sala Capitular).jpg
Detalle de las pinturas de Santos en la Sala Capitular - 1668
Catedral de Santa María - Sala Capitular - SEVILLA

      Estos son los ocho Santos que junto a la Inmaculada Concepción adornan la cúpula de la sala Capitular catedralicia.
- San Hermenegildo
Hijo del rey visigodo Leovigildo, abandonó el arrianismo y se convirtió al cristianismo por lo que fue decapitado por orden de su padre.
- San Fernando
Corresponde al rey Fernando III el Santo que conquistó la ciudad de Sevilla en 1248 y fue canonizado el año 1671.
- San Leandro
Arzobispo de Sevilla. Combatió el arrianismo.
- San Isidoro
Hermano de San Leandro y Arzobispo de Sevilla a quien sucedió en la Silla. Destacó por su intensa formación teológica y su lucha contra la herejía arriana.
- San Laureano
Obispo de Sevilla entre el año 522 y 539. Sufrió martirio en Bourges (Francia), el año 546, a manos del rey ostrogodo Totila. La cabeza de San Laureano fue enviada a Sevilla salvando a la ciudad de una epidemia de peste.
- Santa Justa
Junto a su hermana Santa Rufina son vírgenes mártires y Patronas de la ciudad. Alfareras de Triana dieron su vida defendiendo sus ideas cristianas y negándose a servir a las divinidades paganas. La tradicción dice que fueron las protectoras de la catedral y Giralda durante el terremoto de 1504.
- Santa Rufina
Hermana de Santa Justa. Virgen mártir y Patrona de la ciudad.
- San Pío
Fue el primer Obispo de Sevilla y está considerado evangelizador de la Bética.

      Y hasta aquí la Sala capitular.

Fernando III el Santo - 1672 - Óleo sobre lienzo - 108x88cm - Murillo - Catedral de Sevilla
Fernando III el Santo - 1672 
Óleo sobre lienzo - 108x88cm.
Catedral de Santa María - Pabellón - SEVILLA

      Murillo realizó varias obras sobre la figura de Fernando III, canonizado en 1671. Entre ellas destaca la que encargó el racionero Bartolomé Pérez Ortiz quien la donó a la Catedral en 1678 para que fuese colocada en la Sacristía Mayor, aunque nunca ocupó ese lugar.
      El rey aparece coronado, revestido de coraza de acero y capa de armiño. En sus manos la espada, símbolo de la fuerza, y el orbe, alegoría del poder y del ánimo de extensión de la fe cristiana.

Beata Dorotea - 1674 - Óleo sobre lienzo - 44x30cm - Murillo - Catedral de Sevilla
Beata Dorotea - 1674 
Óleo sobre lienzo - 44x30cm.
Catedral de Santa María - Capilla de Santiago - SEVILLA

      El cuadro representa a la Venerable Sor Francisca Dorotea, un encargo realizado por el canónigo Juan de Loaysa para promocionar la beatificación  de la monja dominica y que fue donado a la Catedral en 1688.
      El cuadro fue realizado 51 años después del fallecimiento de la Beata en base a un original que se conservaba en el Convento de Santa María de los Reyes de Sevilla, fundado por Sor Francisca Dorotea. Representa a la monja que, cercano ya su fallecimiento, padecía una intensa sed por lo que solicitó le entregasen un crucifijo. Al acercar sus labios a la llaga del costado de Cristo manó un líquido que calmó la sed de Sor Francisca Dorotea.

domingo, 30 de octubre de 2016

Murillo y la Inmaculada Concepción (II)

      Completamos nuestra entrada anterior sobre Murillo y la Inmaculada Concepción, en la que podemos observar ocho obras pictóricas del Maestro sevillano sobre este tema, con otro grupo de obras repartidas por museos de varios paises y que están atribuidas al Maestro o, en un caso, salidas de su Taller.
      Está diáspora de la obra de Bartolomé Esteban Murillo se debe al expolio realizado por el mariscal francés Soult en la ciudad de Sevilla durante la invasión francesa de España, entre 1808 y 1814.

Inmaculada Concepción - Murillo - Oleo sobre lienzo 211x126 cm The National Gallery LondresInmaculada Concepción - Murillo - Oleo sobre lienzo 250x178,5 cm Walters Art Gallery Baltimore Maryland's Mount Vernon - USA
Inmaculada Concepción
Óleo sobre lienzo
211x126 cm
The National Gallery
LONDRES
Inmaculada Concepción
Óleo sobre lienzo
250x178,5 cm
Walters Art Gallery
Baltimore Maryland's Mount Vernon - USA
Inmaculada Concepción con el Padre Eterno - Murillo - Óleo sobre lienzo 1665-69 Museo de Bellas Artes de SevillaInmaculada Concepción - Murillo - Óleo sobre lienzo 1650-55 37x26 cm Museo del Louvre
Inmaculada del Padre Eterno
Óleo sobre lienzo
1668-69
283x188 cm
Museo de Bellas Artes - SEVILLA
Inmaculada Concepción
Óleo sobre lienzo
1650-55
37x26 cm
Museo del Louvre - PARÍS
Inmaculada del Espejo - Murillo - Óleo sobre lienzo 1660-78 192,5x145 cm Museo de Arte de Ponce - Puerto RicoInmaculada Concepción - Murillo - Óleo sobre tabla 1668 Sala Capitular de la Catedral SEVILLA
Inmaculada del Espejo
Óleo sobre lienzo
1660-78
192,5x145 cm
Museo de Arte de Ponce - PUERTO RICO
Inmaculada Concepción
Óleo sobre tabla
1668
Sala Capitular de la Catedral
SEVILLA  
Inmaculada Concepción - Murillo - Óleo sobre lienzo Hacia 1670 The Nelson-Atkins Museum of Art - Kansas CityInmaculada Concepción - Murillo - 1660-65 Meadows Museum Dallas
Inmaculada Concepción
Óleo sobre lienzo
Hacia 1670
The Nelson-Atkins Museum of Art - KANSAS CITY
Inmaculada Concepción
Óleo sobre lienzo
Hacia 1660-65
Meadows Museum - DALLAS
Inmaculada Concepción - Murillo - Óleo sobre lienzo 1662 91x70 cm Museo del Prado - MADRIDInmaculada Concepción - Taller de Murillo - Óleo sobre lienzo 37,5x29,8 cm Dulwich Gallery Picture - REINO UNIDO Taller de Murillo
Inmaculada Concepción
Óleo sobre lienzo
1662
91x70 cm
Museo del Prado - MADRID
Inmaculada Concepción
Óleo sobre lienzo
37,5x29,8 cm
Dulwich Gallery Picture - REINO UNIDO
Taller de Murillo
Inmaculada Concepción con seis figuras - Murillo - Óleo sobre lienzo 1665  172x298cm Museo del Louvre - PARÍS
Inmaculada Concepción con seis figuras
Óleo sobre lienzo
1665 
172x298cm
Museo del Louvre - PARÍS

domingo, 16 de octubre de 2016

Leyendas de Sevilla - 17 Nuestra Señora de los Reyes

NUESTRA SEÑORA DE LOS REYES

Nuestra Señora de los Reyes - Anónimo siglo XIII - Gótico - Catedral de Sevilla
NUESTRA SEÑORA DE LOS REYES
Anónimo - Siglo XIII
Catedral de Sevilla

      El rey Fernando III el Santo, fiel devoto de la Santísima Virgen, se hacía acompañar durante sus campañas militares de una imagen de Nuestra Señora a la que orar para suplicarle ayuda en las batallas contra los infieles o darle las gracias por sus victorias. Así, durante el asedio a la ciudad de Sevilla entre agosto de 1247 y noviembre de 1248, nos cuenta la tradición que al Rey le acompañaba una imagen de la Virgen que le había regalado su primo el rey San Luis IX de Francia y que es la que hoy podemos contemplar en la Catedral de Sevilla bajo la advocación de Nuestra Señora de los Reyes.
      Pero el pueblo no podía considerar aquella imagen tan bella y suntuosa como un simple regalo entre mortales, aunque fuesen santos y reyes, y creó en torno a ella una leyenda que ha trascendido hasta nuestros días.

Capilla de Nuestra Señora de los Reyes - Catedral de Sevilla
CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS REYES - CAPILLA REAL
Catedral de Sevilla

      Durante el largo asedio a la ciudad de Sevilla, defendida por el rey Axataf, la moral de las tropas cristianas tuvo sus altibajos debido a las continuas escaramuzas, a las penurias derivadas de la estancia en campamentos sometidos a las inclemencias del tiempo, a la dificultad del aprovisionamiento y al temor de que los sitiados pudiesen recibir ayuda de los almohades. El rey Fernando oraba ante Nuestra Señora suplicando su ayuda para que aquella situación finalizase pronto y la Cruz se alzase sobre el alminar de la Mezquita Mayor de Sevilla.
      Una noche el monarca tuvo un sueño. La Virgen, sentada en un trono y con su Hijo en los brazos, le dijo: “Fernando, por tu gran piedad, yo te prometo que habrás de conquistar Sevilla”. Y así fue, el 23 de noviembre de 1248 se produjo la entrega de las llaves de la ciudad y el 23 de diciembre Fernando III entró en la ciudad por la Puerta de Goles, después llamada Puerta Real.

El sueño de San Fernando - Atribuido a Matías de Arteaga y Alfaro h. 1672 - Colección BBVA
EL SUEÑO DE SAN FERNANDO
Atribuido a Matías de Arteaga y Alfaro - Hacia 1672
Colección BBVA

      Una vez aposentado en el Alcázar hizo llamar a varios escultores para que reprodujeran la imagen de la Virgen que había visto en su sueño pero ninguno consiguió ese parecido que el Rey ansiaba.
      No cejaba el monarca en su empeño y un día recibió la visita de tres jóvenes escultores provenientes de Alemania que decían venir a estudiar las técnicas artísticas de los maestros que había en la ciudad. El rey los acogió durante su estancia y ellos en agradecimiento le ofrecieron hacerle una imagen de la Virgen a condición de realizar la obra sin ser vistos ni molestados.

San Fernando recibe las llaves de la ciudad del rey Axafat - Sobre pieza de cobre de 46 cms - Francisco Pacheco 1634 - Catedral de Sevilla
SAN FERNANDO RECIBE LAS LLAVES DE LA CIUDAD DEL REY AXAFAT
Francisco Pacheco - 1634
Catedral de Sevilla

      Se les preparó una estancia para su trabajo y el rey les ofreció cuantos materiales o herramientas necesitasen pero ellos declinaron el ofrecimiento y se encerraron en la habitación dispuestos a trabajar en la imagen ofrecida.
      Al cabo de un tiempo, una sirvienta, extrañada de que no se oyesen los golpes propios del trabajo de talla, se acercó a la estancia y oyó una dulce música. Sorprendida, miró a través de la cerradura y descubrió a los tres jóvenes orando arrodillados y envueltos por un gran resplandor.
      Fue a comunicarle la nueva al rey que inmediatamente se dirigió a la estancia y abriéndola encontró la imagen de Nuestra Señora tal como la había visto en su sueño no quedando rastro de los jóvenes escultores ni de material o herramienta que se hubiese podido usar para su talla.

Fernando III el Santo - Murillo 1671 - Catedral de SevillaFernando III el Santo - Atribuido a Ignacio de Ries  - Hacia 1650-60 - Ayuntamiento de Sevilla
FERNANDO III EL SANTO
Bartolomé Esteban Murillo  - 1671
Catedral de Sevilla
FERNANDO III EL SANTO
Atribuido a Ignacio de Ries  - Hacia 1650-60
Ayuntamiento de Sevilla

      Ningún centinela del Alcázar dijo haber visto a los jóvenes salir y los escultores que examinaron la obra certificaron la imposibilidad de haber realizado la talla en tan poco tiempo. Así también lo declaró el obispo Don Remondo y, considerándolo un hecho milagroso, ordenó que la imagen fuese colocada en la Capilla del Alcázar bajo la advocación de Nuestra Señora de los Reyes.
      En su testamento, Fernando III el Santo expresó su deseo de ser enterrado a los pies de esta imagen y así podemos verlo actualmente en la Capilla Real de la Catedral hispalense, un una urna de plata, reposando bajo la imagen protectora de Nuestra Señora de los Reyes.
   
      Nuestra Señora de los Reyes es Patrona de la Archidiócesis de Sevilla y su festividad se celebra el día 15 de agosto.

viernes, 11 de marzo de 2016

Sevilla en el tiempo - Puerta del Perdón (hacia 1905)

      La Catedral de Sevilla conserva dos puertas exteriores que recuerdan su pasado como templo islámico. La situada junto a la cara este de la Giralda ha sufrido pocos cambios a lo largo de los siglos, todo lo contrario de la llamativa "Puerta del Perdón" que traemos hoy y que da acceso, como su humilde compañera, al Patio de los Naranjos de la antigua mezquita.



      Interesante la figura del sacerdote que sube las escaleras y su paraguas de color púrpura.
      La postal que presentamos corresponde a la compañía alemana Stengel&Co, número 29568, y está datada hacia 1905.