
BODEGAS OSBORNE - JEREZ
Amontillado Coquinero - 1962
Dibujos MAMELON
El cartel de 1962 para el vino "Amontillado Coquinero" de Osborne destaca por su composición dinámica y contrastada: una bailaora flamenca en pleno giro, envuelta en un vestido rojo que se funde con el fondo negro, y una botella de Coquinero con etiqueta amarilla que equilibra la escena. La firma "Dibujos MAMELON" aparece discretamente en la parte inferior, atribuyendo la obra a un ilustrador aún poco documentado, aunque algunos estudios sugieren que podría tratarse de un seudónimo vinculado a Manuel Monleón, cartelista valenciano activo en la primera mitad del siglo XX. Monleón fue conocido por su estilo expresivo y por colaborar en publicaciones gráficas y campañas publicitarias, aunque no hay confirmación directa de que "MAMELON" sea una derivación de su nombre.
Estéticamente, el cartel se inscribe en la tradición gráfica de Osborne, que desde los años 50 apostó por una iconografía rotunda y emocional. El célebre Toro de Osborne, diseñado por Manolo Prieto en 1956, marcó una pauta visual basada en siluetas potentes y símbolos nacionales. El cartel del Coquinero, aunque más pictórico, comparte esa voluntad de exaltación cultural: la bailaora encarna el duende andaluz, mientras la botella se presenta como emblema de autenticidad. El uso del negro como fondo, el contraste cromático y la tipografía en bloque son recursos frecuentes en otros carteles de la casa, que buscaban captar la atención en vallas, escaparates y revistas.
Fundada en 1772 en El Puerto de Santa María, la bodega Osborne es una de las más antiguas de España. Su trayectoria abarca vinos con Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry, brandies, y productos gastronómicos. A lo largo del siglo XX, Osborne consolidó su imagen mediante campañas gráficas memorables y una expansión internacional que convirtió sus marcas en iconos culturales.
El vino Coquinero es un fino amontillado, también conocido como "entrefino", elaborado exclusivamente con uva Palomino Fino. Su crianza biológica se prolonga durante más de seis años bajo el sistema tradicional de criaderas y soleras en botas de roble americano, lo que le confiere una complejidad notable. En nariz, ofrece aromas punzantes de levadura de flor, notas salinas, manzana verde y avellanas. En boca, es seco, cortante, con final largo y salino, evocando el carácter marino de los suelos de albariza. Su nombre rinde homenaje al oficio de los coquineros, mariscadores que recolectaban coquinas en las playas gaditanas, reforzando así el vínculo entre el vino y su territorio.
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