sábado, 3 de enero de 2026

Fray Juan Bautista Maino - La Adoración de los Reyes (1614)

Fray Juan Bautista Maino - La Adoración de los Reyes Magos -  1614 - Museo del Prado
LA ADORACIÓN DE LOS REYES (1614)
Óleo sobre lienzo - 315 x 174.5 cm.
Fray Juan Bautista Maino
MUSEO DEL PRADO - MADRID

    La pintura La Adoración de los Reyes Magos fue encargada a Fray Juan Bautista Maino en 1612 por el prior del convento dominico de San Pedro Mártir de Toledo, como parte del retablo mayor de su iglesia. El contrato estipulaba la realización de varias escenas clave de la vida de Cristo, conocidas como la serie de las "cuatro Pascuas", entre ellas esta Adoración. Maino, que poco después ingresaría en la orden dominica, ejecutó la obra en un plazo breve, y su estilo innovador causó admiración entre sus contemporáneos. El cuadro permaneció en su emplazamiento original hasta el siglo XIX, cuando fue trasladado al Museo de la Trinidad. Tras la integración de esta colección en el Museo del Prado, pasó a formar parte de su fondo permanente, donde hoy se exhibe como una de las joyas del barroco español.
    La obra fue realizada en el primer tercio del siglo XVII, en pleno auge del barroco español. En ese momento, la pintura religiosa vivía una profunda renovación, influida por el naturalismo tenebrista de Caravaggio y por las corrientes italianas que llegaban a través de Roma y Nápoles. Maino, formado en Italia, absorbió estas influencias y las combinó con la sobriedad castellana. 
    La escena representa el momento en que los tres Magos, ataviados con ricos ropajes, ofrecen sus dones al Niño Jesús, sostenido por la Virgen María. La composición es vertical y monumental, con figuras de gran tamaño que llenan el espacio con dinamismo y teatralidad. El uso del color es intenso y contrastado: rojos, azules y dorados se combinan con zonas de sombra que acentúan el dramatismo, siguiendo el estilo tenebrista. El rey Baltasar aparece como un tipo africano realista, no idealizado, lo que aporta un toque de exotismo y veracidad. El fondo arquitectónico enmarca una estrella luminosa, símbolo de la guía divina. La obra recuerda a los modelos italianos de Guido Reni y Caravaggio, pero con una sensibilidad hispánica más contenida. Maino introduce además un detalle personal: se cree que el personaje con sombrero de peregrino que señala al Niño es un autorretrato.   
    Fray Juan Bautista Maino (1581–1649), nacido en Pastrana (Guadalajara), fue uno de los pintores más singulares del barroco español. Formado en Italia, donde asimiló las corrientes naturalistas y clasicistas, regresó a España con un estilo depurado y moderno que contrastaba con la tradición local. Ingresó en la orden dominica en 1613, lo que marcó su trayectoria artística y espiritual. Aunque su producción pictórica no fue extensa, su influencia fue notable, especialmente como maestro de pintura en la corte de Felipe IV. Maino fue admirado por Lope de Vega y otros contemporáneos, pero su figura cayó en relativo olvido hasta su revalorización moderna. Su obra se caracteriza por la elegancia compositiva, el refinamiento cromático y una profunda espiritualidad que trasciende el mero virtuosismo técnico

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