
De dos años acá no cabe duda que la ciudadanía de San Juan ha cambiado mucho. Por una parte muchos sanjuaneros han emigrado hacia Mairena, Almensilla, Palomares, Bormujos y otras zonas del Aljarafe buscando lo que San Juan no les daba, una vivienda digna a un precio asequible. Este vacío y consecuentemente el abandono de cierta "infravivienda" ha favorecido la inmigración de clases desfavorecidas que trabajando en Sevilla no pueden hacer frente al coste de una vivienda en propiedad o alquiler en la capital. San Juan está irreconocible. Y no lo digo por su caserío, ni su caótica circulación, ni su falta de aparcamientos, ni su proverbial suciedad (a pesar del Ayuntamiento y también por su culpa), ni sus descuidados y exiguos parques, ..., lo digo por sus gentes. A los primeros "moros" (tiendas regentadas por marroquíes) se los han comido los "chinos" que proliferan por doquier y compran o alquilan cualquier local donde instalar un negocio. Ya se oye por el pueblo la "Plaza de los Chinos" en referencia a la Plaza de la Constitución y donde ya se asientan cuatro comercios regentados por ciudadanos de este país. Hay que reconocerles que trabajadores son como el que más y que abren domingos y festivos y no tienen vacaciones. Por otra parte, hay una gran colonia de cubanos y sudamericanos que copa las grandes torres sanjuaneras y la Cooperativa. Otro grupo, procedente del África subsahariana, se instala especialmente en la calle 28 de Febrero y aledaños. Lugar de encuentro común: Mercababel, el gran supermercado del Barrio Alto de San Juan. Entrar a Mercababel supone pasear por el más cosmopolita de los barrios obreros parisinos o londinenses, encontrará todas las razas, vestimentas, lenguas, ... y en una apacible convivencia mientras realizan un trabajo común y cotidiano, la compra. ¡Bendita compra diaria que nos iguala a todos los que tenemos la suerte de poder realizarla! Cierto es que San Juan está siendo un modelo de convivencia, con el esfuerzo de todos, y habrá que poner los medios necesarios para que no se formen guetos que puedan romperla en un futuro. Hoy por hoy, si quieren ver cómo somos y cómo se convive en San Juan, vengan a Mercababel.
Nota: Mercababel es un nombre ficticio, ya suponen ustedes de quién se trata.
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