
VENIDA DE LA VIRGEN DEL ROCÍO A ALMONTE - 2026
La vida en Almonte se mide de siete en siete años…
José Tomás Pérez Indiano
La Venida de la Virgen del Rocío a Almonte es uno de los acontecimientos devocionales y culturales más importantes de Andalucía, en el cual la "Blanca Paloma" es trasladada a hombros por los almonteños desde su santuario en la aldea hasta la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, cubriendo una distancia de unos 15 kilómetros por el Camino de los Llanos. Este histórico traslado se celebra de forma fija cada siete años tras la festividad del Rocío Chico, consolidándose con esta periodicidad exacta desde 1949. No obstante, su origen es mucho más antiguo y se remonta al menos a 1607, año del primer documento oficial que registra cómo la imagen era llevada al pueblo en rogativas extraordinarias para pedir su protección ante epidemias, guerras o severas sequías.
En este año 2026, el esperado evento vivirá sus días centrales del 18 al 20 de agosto, fechas en las que se enmarca la procesión civil y religiosa de la patrona. El momento cumbre ocurrirá durante la madrugada del 19 al 20 de agosto, cuando la Virgen, ataviada con sus tradicionales ropajes de Pastora y protegida por un capote para el polvo del camino, iniciará su peregrinación nocturna. Al amanecer, ya en Almonte, se le retirará el pañito que cubre su rostro en el icónico sector del Alto del Molinillo para procesionar por las calles engalanadas del municipio. Esta venida da inicio a una estancia especial de nueve meses en la localidad y coincidirá con un Tiempo Jubilar excepcional concedido por la Santa Sede. El cartel de José Tomás Pérez Indiano es una obra pictórica de estilo colorista y cargado de simbolismo que sitúa a la Virgen del Rocío vestida de Pastora como el eje central de una composición bella y emotiva. Con una atmósfera dominada por tonos rojizos que aluden a la pasión almonteña, la obra destaca por su rica iconografía: el Pastorcito en primer plano rodeado de palomas blancas, una lluvia de pétalos y un cielo donde vuelan siete palomas alegóricas, una por cada año de espera, que portan corazones con enseñas oficiales. En la capa de la Virgen se plasma de forma integrada el Traslado nocturno por el camino de Los Llanos con el guardapolvo, flanqueado por referencias tradicionales como una escopeta con el pañuelo de hierba para las salvas, flores de papel y un homenaje a las abuelas del pueblo a través de la corona envuelta en plástico. Finalmente, la obra se remata en su zona inferior con una tipografía rotunda inspirada en la cartelería de los años ochenta, donde predominan el amarillo y el blanco como un claro guiño cromático al Año Jubilar concedido por el Vaticano.
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