sábado, 23 de mayo de 2015

Murillo y la Inmaculada en el Museo del Prado

      El Museo del Prado, en Madrid, conserva la más extensa muestra de obras del genial maestro de la pintura Bartolomé Esteban Murillo. Exponemos a continuación las cinco Inmaculadas, creadas por las manos de Murillo, que custodia en sus fondos nuestra pinacoteca nacional.

La Inmaculada de El Escorial  - Bartolomé Esteban Murillo - Museo del Prado, MADRID
La Inmaculada de El Escorial
Óleo sobre lienzo
206 x 144 cm.
Hacia 1660-65
Origen: Colección Real

      Una de las Inmaculadas más conocidas y bellas de Murillo y que destaca por su aspecto juvenil donde el maestro sigue las normas iconográficas de Francisco Pacheco en su  obra "Arte de la pintura" (1649) para pintar a la Virgen. Debe su nombre a que aparece registrada en 1788 en la Casita del Príncipe de El Escorial, como pertenencia del príncipe Carlos IV, pasando después al Palacio Real de Aranjuez y desde 1819 al Museo del Prado.



La Inmaculada Concepción  - Bartolomé Esteban Murillo - Museo del Prado, MADRID
La Inmaculada Concepción
Óleo sobre lienzo
91 x 70 cm.
Hacia 1665
Origen: Colección Real

      Esta obra fue adquirida por el cardenal Gaspar de Molina y Oviedo (Sevilla) y después pasó a la reina Isabel de Farnesio, esposa de Felipe V, gran admiradora de la pintura de Murillo. En 1746 el cuadro se encontraba en el palacio de La Granja, pasando al de Aranjuez en 1794 y definitivamente al Museo del Prado en 1819.
      Estamos ante una obra que se aparta de los esquemas iconográficos habituales al representar a la Virgen solo de medio cuerpo.



La Inmaculada Concepción  - Bartolomé Esteban Murillo - Museo del Prado, MADRID
La Inmaculada Concepción
Óleo sobre lienzo
96 x 64 cm.
Hacia 1665-75
Origen: Colección Real

      El año 1729 la corte se traslada a Sevilla y el Alcázar se convierte en residencia real. La reina Isabel de Farnesio, gran amante del arte, descubre la obra de Murillo en las iglesias y conventos de la ciudad y queda cautivada tanto por la temática como la radiante belleza de sus composiciones de forma que adquiere varias obras del maestro sevillano para su colección particular. Entre esas adquisiciones figura esta Inmaculada que decoró el Palacio de la Granja en 1746, pasando posteriormente al Palacio de Aranjuez (1794), Palacio Real de Madrid (1814) y Museo del Prado (1819).



La Inmaculada de Aranjuez  - Bartolomé Esteban Murillo - Museo del Prado, MADRID
La Inmaculada de Aranjuez
Óleo sobre lienzo
222 x 118 cm.
Hacia 1675
Origen: Colección Real

      Debe su nombre a que procede del Palacio Real de Aranjuez donde estuvo expuesta en la capilla de San Antonio hasta 1818. Esta Inmaculada realizada en la última década de vida de Murillo ya no muestra los rasgos adolescentes de sus primeras obras y la figura de María aparece más estilizada en un planteamiento más barroco tanto en las formas como en la composición.



La Inmaculada Concepción de los Venerables  - Bartolomé Esteban Murillo - Museo del Prado, MADRID
La Inmaculada Concepción de los Venerables
Óleo sobre lienzo
274 x 190 cm.
Hacia 1678
Origen: Colección Justino de Neve, Sevilla, 1685

      La Inmaculada de los Venerables fue adquirida en 1685 por Justino de Neve para el Hospital de los Venerables de Sevilla formando parte de su retablo desde 1686 hasta 1810 en que se trasladó en depósito al Alcázar de Sevilla y de allí fue expoliada, junto a otras importantísimas obras, por el mariscal francés Soult y llevada a París en 1813. La adquiere el Museo del Louvre en 1852, comprándola a los herederos de Soult, y en 1941 regresa a España mediante una permuta de obras entre el Museo del Prado y el Louvre.
      Es una obra de los últimos años de la vida de Murillo con la figura de María estilizada pisando la luna y con la mirada en el cielo, uniendo dos tradiciones iconográficas, la Inmaculada y la Asunción. Estamos ante una de las mejores obras de Murillo y un extraordinario ejemplo del arte barroco.

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