martes, 1 de enero de 2013

Mis rincones favoritos: 4 - Lisboa

Lisboa, la capital ibérica que se exhibe exuberante en su terraza junto al Tajo para sentir el mar. Lisboa puede ser Roma por sus colinas, París por sus avenidas, San Francisco por su puente, cosmopolita como Londres, ... pero Lisboa tiene el encanto de lo antiguo, de metrópoli colonial, de barrios anclados en el tiempo, del sentimiento del fado, de la sencillez de su gente. Lisboa guarda un inmenso tesoro de arte, riqueza, cultura y tradiciones que exhibe con orgullo y, paradójicamente, con humildad. Lisboa es tan bella, entrañable y acogedora que cualquier ciudadano del mundo podría sentirse en ella como en su propia casa.

Lisboa - Torre de BelémTorre de Belém
Manuel I ordenó, a principios del siglo XVI, la construcción de esta fortaleza para proteger la entrada al puerto de Lisboa.
La Torre, una vez perdida su utilidad defensiva, fue utilizada como prisión, centro de recaudación de impuestos y Faro.
En 1.983 la UNESCO declaró este monumento Patrimonio de la Humanidad
Monumento a los Descubrimientos 
Situado  en la orilla del Tajo se construyó para conmemorar el 500 aniversario de la muerte de Enrique el Navegante.
Presenta la forma de una carabela de 52 metros de altura y en ella están representados 33  personajes de la era de los descubrimientos con D. Enrique el Navegante en cabeza.
Frente al monumento, se representa en mosaico una brújula gigante con un mapa que muestra las principales rutas de los descubridores de los siglos XV y XVI.
Puente 25 de Abril
Con 2.277 m. de longitud es el puente colgante más largo de Europa y une Lisboa con el sur de Portugal. Su construcción, que finalizó en 1.964,
fue realizada por la misma empresa que hizo el Golden Gate Bridge de San Francisco con el que guarda cierta semejanza.
La parte suspendida sobre el río, a 70 m. de altura, tiene una longitud de 1.200 metros. 
Castillo de San Jorge
Fue utilizado por romanos, visigodos y moros. El año 1.147 lo conquistó el rey Alfonso Henríquez, dedicándolo a residencia real hasta 1.580.
El terremoto de 1.755 le causó una gran destrucción aunque conservó gran parte de sus murallas y torres. Con un maravilloso mirador sobre la ciudad, fue declarado Monumento Nacional en 1.940, restaurado en 1.990 y actualmente es el monumento más visitado de Lisboa.
Catedral de Santa Maria Maior
La Catedral de Santa María Maior o es la iglesia más antigua de la ciudad teniendo su origen en el año 1.150 cuando Alfonso Henríquez, rey de Portugal, ordenó construir una iglesia sobre el lugar donde se encontraba la mezquita de los musulmanes.
Inició sus funciones como catedral en 1.393 durante el reinado de Joao I.
La fachada es románica mientras en su interior predomina el estilo gótico.
Monasterio de los Jerónimos
Manuel I, rey de Portugal, ordenó su construcción el año 1.502 en conmemoración del viaje de Vasco de Gama y es el monumento más emblemático de Portugal.
Construido en estilo manuelino fue asignado a la Orden de San Jerónimo para dar apoyo espiritual a los marineros y orar por la Casa Real. En su interior reposan los restos de Vasco de Gama. La UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1.983.
Elevador de Santa Justa
Este elevador que une la Baixa con el Chiado y el Barrio Alto fue construído entre los años 1900 y 1902 por el ingeniero portugués Raoul Nesnier du Ponsard, del que se dice fue discípulo de Gustavo Eiffel.
De estilo neogótico, tiene una estructura metálica de 40 m. de altura y consta de dos ascensores recubiertos de madera en su interior y con capacidad para 24 personas cada uno.
En su planta superior, a la que se asciende por una escalera de caracol, hay un mirador con preciosas vistas de La Baixa.
Elevador da Gloria
Es un funicular que enlaza la Plaza dos Restauradores de la Baixa con el Barrio Alto.
Construido por el ingeniero portugués Raoul Mesnier de Ponsard, fue inaugurado en 1.885 y en su origen era propulsado por la gravedad utilizando agua y contrapesos; en 1.914 se utilizó el vapor y hoy funciona con electricidad.
Cubre una empinada cuesta de 265 metros y nos deja muy cerca de uno de los más interesantes miradores de Lisboa, el de San Pedro de Alcántara.
Declarado Monumento Nacional en 2.002.
Parque de Eduardo VII
Con una extensión de 25 hectáreas es el mayor parque del centro de Lisboa y debe su nombre al  soberano británico Eduardo VII.
Fue abierto al principio del siglo XX como prolongación de la Avenida da Liberdade que lo comunica con el Tajo. En su interior se encuentra la Estufa Fria, un jardín botánico con plantas exóticas, entre riachuelos y cascadas,  y la Estufa Quente que posee plantas y animales de clima tropical.
Plaza del Marqués de Pombal
Situada entre el Parque Eduardo VII y la Avenida da Liberdade en su centro se alza un obelisco levantado en 1.934, sobre el que se encuentra la escultura del Marques de Pombal. 
Este personaje fue gobernador de Lisboa y el artífice de su transformación tras el terremoto de 1.755.
Es un lugar privilegiado para alojarse por su cercanía a la zona histórica, buenas comunicaciones y tranquilidad.
Plaza del Rossio
También llamada Praça de D. Pedro IV está situada en el centro de la ciudad junto al Teatro Nacional Doña María II.
En su centro, una columna de 30 metros sostiene la escultura de Don Pedro IV. A sus extremos dos bellas fuentes barrocas, en bronce, alegran y refrescan el ambiente.
Visitas obligadas en su entorno, el Café Nicola con más de 200 años de antigüedad y la Pastelería Suiça.
Rua Augusta
Es la principal calle de la Baixa y une la Praça do Comércio, a través de un gran arco, con la Praça da Rossio. Es el centro neurálgico de la ciudad, donde se encuentran las principales tiendas.
Forma parte de la reconstrucción de Lisboa realizada por Marqués de Pombal. El gran Arco, diseñado por Santos de Carvalho, fue finalizado en 1.873.
Plaza del Comercio
A orillas del Tajo, es conocida por los lisboetas como Terreiro do Paço y era el lugar donde estuvo el Palacio Real durante más de dos siglos y la principal entrada marítima de Lisboa hasta el terremoto de 1755.
Tras su destrucción por el seísmo, el Marqués de Pombal la reconstruyó y levantó edificios a su alrededor con largas galerías porticadas.
En el centro de la plaza se halla la escultura ecuestre del rey José I.
Pasteles de Belém 
No podemos abandonar Lisboa sin probar uno de sus dulces más famosos los "pastéis de Belém". Son tortitas de crema elaboradas según una receta secreta que no ha sido desvelada en casi doscientos años. Tanto la pasta como la crema comienzan a elaborarse a puerta cerrada, en la llamada "oficina del secreto" (oficina do segredo), en un proceso que dura dos días. La pasta es de hojaldre. La crema tiene una base fundamental de yema de huevo, leche y azúcar.