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lunes, 13 de julio de 2026

Velázquez - Santa Rufina (1629-32)

Santa_Rufina - 1629-32 - Diego Velázquez - Ayuntamiento de Sevilla
SANTA RUFINA (1629-32)
Diego Velázquez
Ayuntamiento de Sevilla (Provisional)

I - Descripción artística de la obra

    La obra Santa Rufina es un óleo sobre lienzo de formato vertical (79 × 64 cm) en el que Velázquez despliega su maestría técnica mediante una pincelada suelta y una paleta cromática sobria pero luminosa, dominada por los tonos pardos, verdes oliva y ocres de las vestiduras. En sintonía con el naturalismo barroco, el pintor rehúye el misticismo idealizado y retrata a la mártir sevillana como una joven real de facciones serenas, una modelo de rasgos sencillos que mira directamente al espectador.
En sus manos, resueltas con una pincelada ligera y casi abocetada, sostiene sus atributos iconográficos tradicionales: las piezas de barro que evocan su oficio de alfarera, un plato de loza con dos tazas y la sutil presencia de la palma del martirio, que cruza en diagonal el lienzo aportando equilibrio y dinamismo a la composición.

II - Contexto histórico y primeras colecciones
 
    El lienzo fue pintado por Diego Velázquez entre 1629 y 1632, coincidiendo con su primera etapa madrileña tras regresar de su viaje a Italia. Aunque ya residía en la Corte, decidió representar a una de las santas más queridas de su Sevilla natal.
    La obra aparece documentada por primera vez en el inventario de uno de sus grandes mecenas, Luis Méndez de Haro, marqués de Eliche. Con el tiempo, pasó a formar parte de prestigiosas colecciones españolas, como la de la Casa de Alba o la del célebre coleccionista Sebastián Martínez, íntimo amigo de Francisco de Goya.

III - El periplo internacional del siglo XIX

    A mediados del siglo XIX, la pintura inició un largo periplo fuera de España. Tras pertenecer brevemente al Marqués de Salamanca, el cuadro salió del país y hacia 1868 se localizó en Inglaterra, en manos de William Ward, primer Conde de Dudley, donde fue catalogado erróneamente como obra de Murillo. Durante casi siglo y medio, la pieza cambió de manos de manera constante a través de coleccionistas privados y exclusivas ventas internacionales, alejándose temporalmente del patrimonio público español.

IV - La recuperación de la obra en 2007

    El histórico regreso a Sevilla se produjo en julio de 2007 gracias a una destacada operación cultural. La obra salió a puja pública en la prestigiosa casa de subastas Sotheby’s de Londres, donde la Fundación Focus-Abengoa logró adjudicársela por 12,4 millones de euros. La transacción marcó un récord absoluto al convertirse en el precio más alto jamás pagado en una subasta por una pintura antigua de la escuela española, permitiendo la repatriación de la santa a su ciudad originaria mediante un convenio estratégico con el Ayuntamiento de Sevilla.

V - Ubicación actual y futuro destino
 
    En la actualidad, tras su paso por el Hospital de los Venerables, el cuadro se custodia en la Sala Capitular Baja del Ayuntamiento de Sevilla, donde permanece de manera provisional mientras concluyen las obras de rehabilitación del Convento de San Hermenegildo. Una vez finalizado el proyecto, el futuro Centro Cervantes acogerá la pintura de Santa Rufina junto a otras piezas destacadas, en un espacio plenamente renovado y concebido para su adecuada puesta en valor.

domingo, 22 de marzo de 2020

Leyendas de Sevilla - 19 Santa Justa y Santa Rufina

SANTA JUSTA Y SANTA RUFINA

Santa Justa - 1665 - Murillo - Meadows Museum (Dallas)SantaRufina - 1665 - Murillo - Meadows Museum (Dallas)
SANTA JUSTA 
Bartolomé Esteban Murillo - 1665
Meadows Museum (Dallas)
SANTA RUFINA 
Bartolomé Esteban Murillo - 1665 
Meadows Museum (Dallas)

      Cuenta la tradición que fue el apóstol Santiago quien trajo el cristianismo a España y organizó en Triana la primera comunidad cristiana de Sevilla a cuyo frente quedó un fiel y aventajado discípulo que alcanzaría la santidad con el nombre de San Pío. Esta primera comunidad, pequeña pero de profundas convicciones, estuvo formada principalmente por personas del gremio de ceramistas y alfareros del arrabal.
      Fue ese el motivo de que al decretarse la persecución de los cristianos por el emperador Diocleciano la mayoría de las víctimas de Sevilla fueron personas pertenecientes a este gremio y, entre ellas, las hermanas Justa y Rufina.

Santas Justa y Rufina - 1666 - Murillo - Museo de Bellas Artes de Sevilla
SANTA JUSTA Y SANTA RUFINA
Bartolomé Esteban Murillo - 1666
Museo de Bellas Artes de Sevilla

      San Isidoro, arzobispo de Sevilla, nos relata este suceso en un escrito que la Iglesia ha declarado rezo oficial para el día de ambas Santas, el 17 de julio, y del que haremos una síntesis de su contenido.
      Justa y Rufina eran dos hermanas virtuosas que ejercían de alfareras en su hogar de Triana. Justa había nacido el año 268 y Rufina el 270. Desde niñas ayudaban en el negocio familiar y con el fruto del trabajo podían vivir de forma sencilla ayudando también a los necesitados. Ambas pertenecían a la pequeña comunidad cristiana del arrabal trianero.

Santas Justa y Rufina - 1817 -Francisco de Goya - Catedral de Sevilla
SANTA JUSTA Y SANTA RUFINA
Francisco de Goya - 1817
Catedral de Sevilla

      En el mes de julio se celebraban las Adonías, una fiesta pagana en honor de Adonis en la que se sacaba en procesión una efigie de Salambó, nombre con el que los fenicios conocían a la diosa romana Venus. El numeroso séquito de oficiantes que acompañaba a la imagen recorría las calles de la ciudad solicitando ofrendas para el culto de la diosa.
      Al llegar al puesto donde Justa y Rufina vendían sus productos se detuvieron para solicitarles una ofrenda a lo que las hermanas se negaron reiteradamente. Entonces, algunas de las oficiantes les volcaron el tenderete provocando la rotura de los objetos de cerámica que vendían. Las hermanas respondieron arrojando al suelo la imagen de la diosa que quedó hecha añicos por estar también hecha de barro cocido.

Figura fenicia de terracota - Museo de Cádiz
FIGURA FENICIA DE TERRACOTA
Probablemente representa a la diosa Venus
Museo de Cádiz

      El escándalo fue mayúsculo en toda Híspalis y llegó hasta el emperador Diocleciano que ordenó al Prefecto de Sevilla la detención de las hermanas para castigarlas y hacerlas renegar de la fe cristiana. Así ambas fueron procesadas y encarceladas pero se negaron a renegar de su fe por lo Diogeniano, Prefecto de Híspalis, las sometió a diversos tormentos cada vez más crueles y dolorosos.
      Primero fue la tortura del potro a la que siguió el garfio de hierro. Las hermanas soportaron el dolor y se mantuvieron en su fe. Tras arrancarles las uñas de manos y pies, les obligaron a ir andando descalzas, atadas a un carro, desde Sevilla hasta Almadén de la Plata, en la Sierra Morena sevillana. Sin fuerzas y con los pies destrozados pero con una inmensa fe llegaron hasta el lugar sin renegar de sus creencias.

Emperador Diocleciano - Escultura florentina del siglo XVII -  Castillo de Vaux-le-Vicomte (Francia)
EMPERADOR DIOCLECIANO
Escultura florentina del siglo XVII  
Castillo de Vaux-le-Vicomte (Francia)

      Volvieron a encarcelarlas, esta vez sin darles agua ni alimento alguno lo que provocó la muerte de Justa el 17 de julio del año 287. Su cadáver fue arrojado a un pozo o fosa del que fue recuperado por el obispo Sabino. Rufina, le hermana menor que había sobrevivido, fue llevada dos días más tarde al anfiteatro para que la devorase un león pero este se mantuvo dócil ante la Santa no causándole daño alguno por lo que Diogeniano ordenó degollar a Rufina y quemar su cuerpo. Los restos y cenizas de la Santa fueron recuperados posteriormente por el obispo Sabino.
      Aquel mismo año de su muerte, Sabino dio sepultura común a los restos de las dos Santas  en un lugar que hoy conocemos como Campo de los Mártires. Justa y Rufina fueron reconocidas como mártires y Santas siendo nombradas Patronas protectoras de Sevilla y Patronas de los alfareros. Sus restos fueron venerados en Sevilla hasta la llegada de los árabes en que fueron escondidos para su protección.

Ara funeraria - Iglesia de San Jorge - Alcalá de los Gazules
ARA FUNERARIA
Iglesia Parroquial de San Jorge  
Alcalá de los Gazules (Cádiz)

      En Alcalá de los Gazules, en la Ermita de los Santos Mártires, hoy desaparecida, el año 1800 se encontraron unos restos que se cree pertenecen a las Santas por figurar su nombre en un ara funeraria hallada en el lugar. Estos restos se encuentran depositados en la actualidad en la Iglesia parroquial de San Jorge en Alcalá de los Gazules. También existen reliquias de las Santas en la localidad zaragozana de Maluenda.