
CENTENARIO DEVOCIONAL DOLORES DEL CERRO - SEVILLA 2026
Chema Riquelme
La devoción mariana en el Cerro del Águila nació formalmente el 6 de junio de 1926, cuando el cardenal Ilundáin bendijo una modesta edificación conocida popularmente como "la Capillita" en la actual avenida de Hytasa. Aquel pequeño templo albergó una primera imagen de la Virgen de los Dolores que desapareció durante los altercados del inicio de la Guerra Civil en 1936, siendo sustituida temporalmente por otra talla de tamaño académico al reabrirse el culto. Con la erección canónica de la nueva parroquia del barrio en 1943, la feligresía buscó consolidar de manera definitiva su gran devoción, un anhelo que se materializó gracias al imaginero Sebastián Santos Rojas, quien esculpió con total libertad creativa la talla actual. Esta magistral dolorosa fue bendecida y procesionó por primera vez en septiembre de 1955, convirtiéndose desde entonces en el epicentro espiritual del barrio y recibiendo el culto solemne que hoy se le rinde en el altar mayor de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores.
El cartel conmemorativo de Chema Riquelme del Centenario devocional destaca por un estilo contemporáneo y ecléctico que fusiona el realismo figurativo con la expresividad del arte urbano y el diseño gráfico mediante una rica técnica mixta sobre lienzo. La composición posee una marcada estructura vertical cuyo eje absoluto es el impactante y detallado rostro en primer plano de Nuestra Señora de los Dolores, de cuya mirada brotan lágrimas cargadas de emotividad. Corona la obra una composición simétrica donde el perfil de Nuestro Padre Jesús de la Humildad (a la izquierda) y el rostro del Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono (a la derecha) flanquean el característico diseño ornamental del manto de la Virgen sobre un fondo negro. Entre los numerosos detalles narrativos y simbólicos de la pintura resaltan la inclusión de la Virgen de la Cinta (patrona de Huelva) oculta en la letra "O" como homenaje a las raíces onubenses del barrio, así como delicados dibujos a lápiz en los costados que plasman la primitiva capilla de Hytasa y a los ancianos del barrio sentados con sus sillas en la calle. Todo este conjunto visual se potencia gracias a una técnica de collage con fragmentos de textos manuscritos que simulan el tocado de la dolorosa, unificado bajo una paleta cromática dramática de tonos oscuros, rojizos y terrosos que hacen resplandecer la piel y la luz celestial de la Madre del Cerro.ENLACES
0 comments:
Publicar un comentario