miércoles, 30 de junio de 2010

Capitanía General - Sevilla

CAPITANÍA GENERAL DE SEVILLA



El edificio que alberga la Capitanía General de Sevilla se integra en el conjunto arquitectónico de la Plaza de España, en su fachada posterior. Este conjunto, obra del insigne arquitecto sevillano Aníbal González, fue diseñado en 1914 para la Exposición Iberoamericana de 1929 e inaugurado en 1928.
El edificio de Capitanía se incluye dentro de la arquitectura regionalista e historicista , tiene su fachada frente a la Plaza del Ejército y se abre al exterior mediante un pórtico formado por tres arcos de medio punto que da paso a un porche con un bosque de pilares cruciformes y bóvedas nervadas.
La fachada, de ladrillo visto combinado con cerámica policromada fabricada en Triana, presenta una parte central más ancha culminada en un frontón y dos torres laterales simétricas coronadas por cúpulas con linterna.

lunes, 28 de junio de 2010

Campos de girasoles



Campos de girasoles en Córdoba

El inicio del verano nos muestra una bella estampa en muchas zonas de Andalucía, los campos de girasoles. Nos ilusiona pensar que siguen al Sol en su viaje conformando, con pinceladas de oro, el traje que cubre la extrema aridez de la tierra en que se cultivan. El verde intenso da paso al oro, efímero como toda riqueza terrenal, y pronto todo será un secarral que en invierno dejará desnuda la tierra. La belleza de estos campos es efímera, sí, pero tan atractiva que a todos nos encandila.

jueves, 24 de junio de 2010

Amanece, pero faltáis vosotros - A nuestros amigos de Castelldefels



      Amanece en Sevilla, los primeros rayos de sol en la mañana del 24 de junio ponen fin a la noche mágica de San Juan. La ciudad se despereza lentamente, algunos noctámbulos regresan a la paz del hogar mientras la mayoría se prepara para la nueva jornada. La maquinaria se engrasa y comienza a funcionar. Llegan lejanos los chirridos del Metro. El ruido vuelve a ser el dueño de la calle.
      Hoy llegan otros sonidos, son los gritos de dolor por unos jóvenes que iban a la playa para quemar sus malos recuerdos en el fuego de una inocente hoguera. Su alegría se vio truncada inesperadamente, no oyeron, no vieron y quizá no sintieron como la fatalidad segaba sus frágiles cuerpos y la vida escapaba para siempre.
      Habéis pintado la mañana con la savia que corría por vuestras venas. Cada amanecer os recordaremos sonriendo, porque el camino hacia la playa ya lo tenéis libre para siempre.
      Amigos de Castelldefels, compartimos con vosotros el inmenso dolor que os aflige. Un abrazo desde Sevilla.

domingo, 20 de junio de 2010

Villarruido, más de lo mismo



La falta de educación y civismo en algunos segmentos de población es proverbial. Esta madrugada, más de un centenar de familias de "Villarruido" hemos tenido que soportar hasta altas horas una fiesta privada "calé" en la que participaban más de cincuenta personas. El griterío salvaje, canturreos, palmadas, cajas de percusión, chiquillería y toda la marabunta que arrastraban consigo no tuvieron la decencia de acomodarlas y darles rienda en su barrio, delante de sus portales, donde gozan de unas extensas calles peatonales; claro, sus congéneres tenían que dormir; al papa, a la mama y al patriarca no se les puede molestar, al resto de los ciudadanos que "nus den...", así que nada mejor que coger una plaza pública de la localidad, lejos de su barrio, con un bar que se pasa la hora de cierre por el trasero si le conviene, y un gobierno municipal que poco se preocupa por sus vecinos haciendo que se cumplan las ordenanzas sobre ruido y horas de cierre, no así en la sección de pasar por caja. Parecía que esto iba a mejorar pero llega el verano y entre la gentuza, manadas gamberriles, jaurías, bandas latinas, cacaperros, canis y la TDT nocturna para entretener a los encargados de vigilar "Villarruido", buena la llevamos. Seguimos igual.

lunes, 14 de junio de 2010

Leyendas de Sevilla - 3 El Tesoro del Carambolo



Superior izquierda: Argantonio, rey de Tartessos (Dibujo basado en la Máscara de Tharsis)
Superior derecha: Máscara de Tharsis (Museo Arqueológico de Sevilla)
Inferior: Tesoro del Carambolo (Museo Arqueológico de Sevilla)


Durante el reinado de Argantonio en Tartessos, del 630 al 550 a.C., existía un floreciente comercio realizado por los fenicios entre Tiro y los pueblos que bordeaban el Mediterráneo. Oro, plata, vino y aceite eran las principales mercancias que se exportaban desde Tharsis, capital del reino.
Los fenicios pensaron que si dejaban de intercambiar mercancías con Tartessos, los obligarían a abaratar sus productos consiguiendo así un mayor beneficio. Argantonio se enfureció ante esta actitud y amenazó con romper las relaciones comerciales y expulsarlos del país pero ellos, aposentados en Gadir (Cádiz) e Híspalis (Sevilla) ignoraron la advertencia y continuaron el bloqueo.
Argantonio se dispuso a atacar las dos colonias fenicias y para ello dividió su ejército en dos grupos, uno de ellos al mando de su hijo Terión, que se dirigieron hacia ambas colonias para asediarlas. Los fenicios, tan astutos como hábiles comerciantes, habían previsto los pasos del monarca y que la capital de Tartessos, Tharsis, quedaría desguarnecida por lo que aprovecharon ese momento para atacarla. La ciudad, sin apenas defensa, quedó completamente arrasada y sus habitantes muertos por las armas enemigas o el fuego.
Argantonio, cuyo ejército asediaba Gadir, al enterarse de la noticia inició la vuelta para castigar a los que habían destruido Tharsis pero ya lo estaban esperando y encerrado entre ellos y los defensores de Gadir, que lo siguieron para atacarle, fue derrotado, pereciendo él rey y su ejército en la sangrienta batalla.
Un soldado, que sobrevivió a la matanza camuflándose entre los cadáveres de sus compañeros, pudo acercarse al cuerpo de Argantonio antes de que los fenicios lo hallaran y recogió las insignias y demás adornos que denotaban su realeza. Desde allí, ocultándose a los enemigos, pudo llegar hasta la orilla del río Tharsis donde se encontraba Terión al mando del segundo grupo del ejército. Informó al hijo del monarca de lo sucedido y le entregó los collares, brazaletes e insignias reales que habían pertenecido a su padre. Terión juró vengarse y hacerle pagar a sus enemigos la muerte de Argantonio por lo que se preparó para entrar en combate pero antes, por si los hados le eran adversos como había ocurrido a su padre, introdujo las joyas reales en una vasija y las enterró sin que nadie pudiera ver el lugar donde lo hizo.
La batalla tuvo lugar cerca de Híspalis, con una inusitada fiereza y con miles de bajas en ambos bandos, entre ellos Terión que fue herido de gravedad y no llegó a vivir para ver la conquista de Gadir unos meses después. Las joyas quedaron enterradas en aquel lugar que sólo Terión conocía y así pasaron por aquel lugar romanos, visigodos, árabes, cristianos,… hasta que unos 2.500 años después, el 30 de septiembre de 1958, un obrero llamado Alonso Hinojos del Pino, al hacer una zanja para unas obras en el cerro del Carambolo, en Camas (Sevilla) encontró un brazalete y junto a él, el conjunto de joyas que una vez el rey Argantonio de Tartessos lució y su hijo Terión enterró para preservarlas de la codicia de los fenicios… y entregarlas así a las futuras generaciones que poblaran Tartessos.

domingo, 13 de junio de 2010

Azulejería sevillana - Avila (Plaza de España) 5

AZULEJO DE ÁVILA




El motivo central del azulejo representa un pasaje histórico de la reconquista “La defensa de Ávila por Ximena Blázquez” que tuvo lugar el año 864 durante el reinado de Alfonso III. El autor del original fue Enrique Orce, después se sustituyó por una copia del grupo Cerámica Triana 71 que no se ajustó fielmente al original y la que hoy se contempla ha sido elaborada de forma fidedigna a partir del original que se encuentra depositado en los almacenes de Patrimonio del Estado de la Plaza de España.
Los bancos están realizados con decoración plateresca y en la parte central aparecen medallones enmarcando paisajes de Ávila.

jueves, 10 de junio de 2010

Leyendas de Sevilla - 2 La cena de las velas



Imagen superior: Teudiselo (Teodisclo)
Imagen inferior: Tenante visigodo (Museo Arqueológico de Sevilla)


Durante el reinado visigodo en la península, el general Teudiselo fue designado nuevo rey de los godos en el año 548. Era un hombre joven y valiente, curtido en la guerra contra los francos, acostumbrado a pelear y conseguir aquello que se le antojaba. Su nombramiento como rey no atemperó su rebelde espíritu sino que viéndose dueño del poder usó éste para establecer nuevos impuestos sobre una población empobrecida por las continuas guerras, encarcelar a sus enemigos o mandarlos a las lejanas contiendas del norte contra los francos cuando se le antojaba la esposa de alguno de ellos, cosa habitual en él dada su afición al vino y las mujeres.
Llegó a tal nivel el descontento entre los aristócratas godos y a tal cantidad los ofendidos por los desmanes reales que se unieron para conspirar contra Teudiselo y hallaron la ocasión con motivo de una cena que, por obligación, los reyes daban cada año a sus nobles.
Discurría el año 549 cuando en los salones del Alcázar sevillano, a la luz de las velas, se dispuso una gran mesa para el banquete con abundante vino y viandas. Teudiselo, como de costumbre, bebió en exceso ya que era ajeno a la conspiración que se había tramado. En un momento de la cena y a la señal que habían acordado, los invitados soplaron sobre las velas que iluminaban la mesa apagando éstas y dejando la sala a oscuras. Los nobles más cercanos sujetaron al rey y los demás se fueron levantando, de uno en uno, y pasando frente al monarca clavaron sus cuchillos en el pecho real. De esta forma vengaron su afrenta y, al haber sucedido todo en la oscuridad, no había testigos que pudieran culpar a alguien de haber asesinado al rey y, por tanto, ningún noble quedaba excluido para ser nombrado nuevo monarca.